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Reconocerse Mamífera

  • 25 mar 2025
  • 3 Min. de lectura

Macarena Echeverria Bayarlia. Artista visual, fotógrafa, aromaterapeuta y mamá.



Parir y amamantar es algo que hacen por instinto los animales mamíferos. 


Mi nombre es Maca, madre de dos niños (7 y 3 años), vivo hace 10 años en Pucón. Soy artista visual, fotógrafa, aromaterapeuta, con estudios en plantas medicinales, sistema nervioso y trauma. Amante de la naturaleza, llevo años acompañando a mujeres en las diferentes etapas de sus vidas junto a las plantas medicinales. Y desde que soy madre, guardiana de la niñez. 


Parir y amamantar es algo que hacen por instinto los animales mamíferos. Siempre me ha gustado observar como los animales se relacionan con sus crías, y saben perfectamente que hacer. Tengo el recuerdo vivido de mi gata que tuvo 3 gatitos cuando yo tenía 8 años. Me levanté para ir al colegio y ella estaba recién parida limpiando a sus bebés. Se había comido la placenta. 


Veinte años después era yo quien paría. Tuvimos a mi primera hija en casa, acompañada de matronas, en el calor del  hogar, y creo que es una de las experiencias más animal, salvaje, profunda y transformadora que he vivido.  


Y vuelvo a pensar en mi gata…¿Será que para los animales también es así parir? Será que también después de paridas son puerperas, llenas de emociones, dudas, inquietudes y soledad?  Estarian llenas de culpa porque fue cesárea, o porque la lactancia no fue lo esperado? Les incomodaría el cuerpo diferente, las emociones desbordadas, la identidad transformada? 


Sé que somos mamíferos diferentes a los del mundo animal, pero mamíferos después de todo. Lo mamífero precede a la identidad.  No tiene nada que ver con cómo nació tu bebé, ni con cómo crias, ni en si pudiste o quisiste dar teta.  No tiene que ver con exigencias culturales, ni sociales ni familiares. Ser mamifera tiene más que ver con la intuición, con el instinto.  Con poder oír la voz que habita dentro tuyo, con conectar con tu cría, olerla, obsérvala, sentirla. 


La naturaleza tiene una inteligencia que le permite desarrollarse, ser, existir. En la semilla está toda la información del árbol que será, de los frutos que dará, todo siempre y cuando, las condiciones lo permitan. Nuestra intuición es la capcidad intangible para poder leer esta inteligencia. Nosotras como mujeres mamiferas, estamos constituidas por la inteligencia de la naturaleza, lo somos, y conectar con ella en sus múltiples formas nos permite poder criar y atravesar los desafios desde la confianza y la resilencia. Quizá nunca veremos a una puma en un taller de lactancia, pues en ella sigue viva su naturaleza, lo es, no necesita que le expliquen cómo hacerlo, más para nosotras, las mamíferas humanas ha sido diferente. En general, no hemos tenido referencias de mujeres y comunidad dentro de nuestras ancestras en donde aprender, ver y vivir en conjunto como es gestar, parir, criar. ¿Cuántas hemos visto a nuestras tías dar teta? O presenciado un parto? Hoy las mamíferas estamos en una choza de cemento, más aisladas y descuidada que nunca dentro de nuestra historia como especie, más la naturaleza precede a toda cultura, sesgo o visión, y es parte de nuestro instinto de supervivencia buscar a otras mamás para poder desde la empatía y compasión, compartirnos, olernos, reconocernos, cuidarnos. 


El puerperio de mi primera hija fue muy solitario, entre mi pareja y yo, ya que no teníamos nadie alrededor que tuviera hijos o que entendiera esto de ser mapadres. Mi comunidad apareció con la llegada de mi segundo hijo, más siempre pude acudir al bosque, al viento, al mar, para buscar un poco de contención, de calma, de escucha.







 
 
 

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