No se trata de poder con todo, sino de no hacerlo sola
- 8 abr 2025
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Javiera Manríquez. Ingeniera, subgerenta de marketing en CCU.

El equilibrio para mí parte por priorizar mi bienestar.
Mi nombre es Javiera Manríquez, soy subgerenta de marketing en CCU y tengo el privilegio de liderar la estrategia de marca de cervezas como Escudo y Stones. Llevo 12 años trabajando en esta industria que me apasiona, pero que también es muy exigente.
Soy ingeniera civil industrial de la Universidad Federico Santa María, pareja hace 17 años con el que hoy es mi marido, mamá de un niño de 4 años y actualmente embarazada de mi segundo bebé. Vivo el desafío diario de equilibrar la vida laboral con la personal, y aunque no es fácil, he aprendido que sí es posible —siempre que tengamos redes, límites claros y consciencia de nuestras propias necesidades.
Mi trabajo es apasionante, pero también altamente demandante. Muchas veces implica tomar decisiones bajo presión, coordinar planes ambiciosos con foco en las 4P del marketing, y ejecutar con precisión cada detalle en un entorno dinámico y competitivo. Es un ritmo vertiginoso que exige compromiso, claridad y una gran capacidad de organización.
El equilibrio para mí parte por priorizar mi bienestar. Aunque sea poco el tiempo, reservo un par de horas a la semana para hacer deporte. No solo me mantiene activa, también me da un espacio para mí, lejos del rol profesional y de mamá. Es mi momento para recargarme.
Pero nada de esto sería sostenible sin mi red de apoyo. Mi mayor soporte es mi marido: compartimos la crianza, las decisiones, los tiempos y los sueños. Juntos enfrentamos los desafíos de ser padres con carreras exigentes. También está mi mamá, quien me ayuda mucho con mi hijo para que yo pueda trabajar tranquila o tener un rato para mí. Y por supuesto, están mis amigas. Entre ellas encuentro grupos con otras mamás donde compartimos consejos y desahogos relacionados a la maternidad, un grupo con las apoderadas del colegio para organizarnos en las tareas y actividades que nos solicitan, y otros simplemente para pasarlo bien, reírnos y desconectarnos un rato.
Hoy las mujeres tenemos más herramientas para desarrollarnos profesional y personalmente, pero eso no significa que sea fácil. Cada rol que asumimos requiere energía, compromiso y tiempo. Por eso es clave organizarse, poner límites y, sobre todo, escucharse: saber cuándo parar, cuándo pedir ayuda y cuándo priorizarnos. A veces eso se soluciona simplemente con una conversación con alguien que nos entienda, pero también hay que estar dispuestas a buscar apoyo psicológico profesional en ocasiones más difíciles.
Ser mamá y tener una carrera profesional no son caminos opuestos. Sí son desafiantes, pero también enriquecedores. Nos vuelven más empáticas, más fuertes, más conscientes. Si compartir mi experiencia puede motivar a otras mujeres a confiar en que se puede —a su manera, con sus tiempos y sus prioridades— entonces vale la pena contarla.



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